lunes, 26 de abril de 2010

(La Copia al) Piso 23

Postrado en la silla trataba de alcanzarlo. Por miedo a caerse desistió y limpio el lente con su camisa. Se estiró y siguió observando. Era una de las pocas cosas que disfrutaba hacer desde el accidente. De vez en cuando recibía visitas pero las condolencias lo hacían sentir peor. Por culpa de sus piernas no podía trabajar o salir, menos moverse por el estrecho hogar. Entonces pasaba el tiempo en la ventana. Era el portal que lo separaba de la rutina exterior, y su interior donde el tiempo-espacio quedó congelado.

Sujetando la cámara podía ver las cuatros veces al día que se regaba la florería. A las 3:40 la vecina y sus hijos caminaban hacia el parque, y siempre atrapaba a la viuda fumando a escondidas en el balcón. Pero lo que más disfrutaba era el vecino que daba directo a su ventana. Veía como éste llegaba del trabajo y tiraba su maletín en la misma silla. Mecánicamente saludaba a su señora para después leer el diario. Luego cenaban ambos en la pequeña cocina. Ella siempre se acostaba primero mientras él se quedaba ordenando. Ocasionalmente hacían el amor, olvidando que igual hay ojos en el piso 23. Él se dormía de inmediato mientras ella necesitaba el televisor encendido. Lo que más le gustaba era la certidumbre de que todos los días él estaría inmóvil, y la pareja todos los días haría lo mismo. En cambio su esposa tenía la certidumbre de que todos los días encontraría a su esposo en la cama del hospital. Lo que no sabía era si desde el accidente él recordaría sus viejas rutinas del pequeño apartamento.

sábado, 20 de marzo de 2010

Expectativas

La fecha, el encuentro o la visita que no llega, siempre provoca un ansia turbadora. Si bien hemos aprendido a disminuirla (comparando con la espera de Navidad a los cuatro años), nunca hemos logrado hacerla desaparecer.
Lo que nunca se ha hecho concientizar lo suficiente, es que efectivamente esa espera es la mitad del regocijo de la ocasión. El verdadero deleite de lo que esperamos es lo que tardamos en conseguirlo. Tal vez es la imaginación desatada la que nos vuelve un poco locos, con esa promesa de realizar los deseos ocultos y los no tanto.

Respecto a la otra mitad de ese evento que tanto esperamos, claro está que existen dos posibilidades de desarrollo.

Una consiste en expectativas que no se cumplen. Finalmente llega el tan anhelado momento, tratas de mentalizar lo idílico de la ocurrencia y resulta difícil. Quizás la fantasía quedó grande respecto a la realidad o un factor inesperado se agregó al amasijo, pero definitivamente no es lo que esperabas.
Anticipación puede ser la poca reconocida antesala de la decepción.

Otra es que al llegar el momento, cumple por completo y resulta más abrumador de lo que habías intencionado. Sorprende o alivia, ya no distingues mientras lo experimentas. Te concentras en recordar cada detalle con esmero, procurando no olvidar nada y así dejarlo archivado en la memoria. Es tal el esfuerzo que puede que se te olvide todo, y sólo quede el vestigio de lo maravilloso que sucedió.
Anticipación puede convertirse en complacencia.


Queda solamente concluir entonces, que faltan cuatro días para el Miércoles.

lunes, 15 de marzo de 2010

Tratamiento Reconstructivo

No es un ingrediente de Shampoo, un taller de reparación, o sesiones reiteradas con médicos. Tampoco se usan herramientas o prescripciones.


Es cuando la energía traspasa la fisionomía, cabeza comandando un débil cuerpo moverse con vigor.
Es cuando en vez de sentarte o estar de pie, las opciones son respirar o cantar.

Es cuando recuerdas ese ritmo de adentro, en vez de recordar las injusticias de afuera.


La música y el colectivismo me hizo alucinar, olvidar lo que me atormentaba para recordar solamente lo importante, que es apreciar la vida.

Es una desorientación tal como escuchar esta canción, al no saber dónde estoy, ni que pasó, así que froto mis ojos porque no sé si es real.




lunes, 8 de marzo de 2010

Galvanización

Memorízalo:



Arriba arriba derecha INFO





Control Z control C control V

Arriba arriba abajo abajo izquierda derecha izquierda derecha B A




Sol re re do la si sol la si si si do re sol

Asterisco uno cero tres gato








Ojalá los botones para saber hacer o deshacer estuvieran tan a la vista, o tan fácil de aprender.

viernes, 5 de marzo de 2010

Amor de Verano

Ella tenia un carácter impredecible como la mar; a veces era tranquila, pero no pasaba mucho tiempo antes de mostrar una furia sin compasión. Le gustaba ser necia con él, para que pudiera retarla. Él en ocasiones sentía que era un barco a la deriva de la costa, y en otras como la luna provocando grandes olas.

Conocía a muchos viajantes y los trataba a todos de la misma forma, independiente de su apariencia. Eso fue lo que llamó su atención, por más que ella recalcaba que no quería perder el tiempo con él. La convenció de que no necesitaba estar sola para perder su tiempo.

Sabía que necesitaba su independencia, pero también alguien en quién apoyarse. No sostenía su mano al caminar por la arena, pero si cuando esperaban el nuevo día. Era honesta y franca, todo para conservar esa libertad de mente que pensó haber logrado.

Su temperamento a veces apacible lo hizo creer que podía controlar lo incontrolable. Su imaginación creaba un estado de mente que pensaba que podría ser suyo. Trataba de retener su agua entre sus dedos. Pero eventualmente se sintió como un marino que finalmente llegó a su destino, las olas suavemente empujándolo hacia la orilla. Por más que intentaba remar, finalmente había arribado.

Por eso cada vez que miraba al mar, sentía que compartía un secreto con el horizonte, el cual sólo los dos sabían. Y lo gritaba hasta que sus pulmones no daban más.

viernes, 12 de febrero de 2010

Extraño

El orden de los factores altera el producto. Palabras que danzan alrededor del los significados. Palabras que representan un atisbo, un vislumbro certero de lo inmaterial que ronda la mente, que aprieta el pecho, que eriza los pelos de cada centímetro de piel, que hunde los poros.

Entonces pienso en e x t r a ñ o.
Eee de la duda, equis del tesoro, con azúcar, erre ferrocarril, ah de exclamación, eñe de onomatopeya, ooo que grave.
Ex, extra, tra, traño entraña, ño no.


Me refiero al contorno en las sombras, los clones de la calle, esos ojos iguales que juzgan, esa sensación desconocida que ofrecen, el misterio que envuelve, la historia por contar, la persona que puedes imaginar.

Más bien se adecua a lo inusual, lo peculiar, lo opuesto a lo común, lo muchas veces exigido pero pocas veces apreciado, lo desconocido que debe ser temido, lo que provoca esa desconfianza que depara incertidumbre.

No, mentira. Pienso en el fantasma de la ropa que no cabe, los zapatos rotos, los muebles que no sirven, telas sujetadas con firmeza, la rutina que solía ser, libros que añoraba leer, manos en la cintura, de los dedos en el borde del calcetín, pulgares en hebillas, orejas sobre rodillas.


¿Y todo englobado en uno?



Extraño ese extraño sentir cuando aun no se convirtió en un extraño.
.

viernes, 29 de enero de 2010

Te Amo Te Odio

Me gusta que me comprendas. No me gusta que siempre me comprendas.
Me agrada que seas relajado. Me carga que seas relajado.
Me gusta que me busques. Me carga que me busques.
Me gusta que no seas celoso. Me carga que no me celes.
Me gusta que seas preocupada. Me carga que siempre te preocupes.
Me gusta como siempre te muestras como eres. Me carga que siempre me dejes el libro abierto.
Me gusta entenderte. Me carga entenderte siempre.
Me gusta que juegues. Me carga que siempre pienses que es un juego.
Me gusta cuando siempre sabes cuando me pasa algo. Odio que nunca puedo ocultar algo de ti.
Me gusta que no sepas ser cínico. Odio que nunca puedas fingir sólo un poco.
Amo que luches por tus ideales y lo que crees en. Odio que siempre estés luchando.
Me gusta aprender de ti. Odio que pienses que siempre soy la alumna.
Me gusta tenerte a mi lado. Odio que pienses que siempre estaré a tu lado.

A veces te quiero. Pero a veces no.

Curioso. Las mejores cualidades de las personas, las que más aprecio y atesoro, al mismo tiempo son las que más detesto. A veces.

miércoles, 13 de enero de 2010

12

Siempre los nuevos años me dan superstición.
Procuro sacar papeles, ordenar, planificar y hago una lista mental de lo que espero y lo que quiero. He escuchado sobre costumbres con calzones, lentejas, maletas, ropa blanca, entre otras. Una vez escuché que la forma de pasar los primeros doce días del año es como pasarás los doce meses del mismo. Si es cierto, entonces serías más menos esto lo que me espera:

Enero - Funciones básicas; parrandear, dormir y comer.
Febrero - Juntarme con personas engañosas y trabajar.
Marzo - Pelear, flojear, ver películas y trabajar.
Abril - Tramitar, esperar, gastar; pero tener buena compañía.
Mayo - Pelear más, reflexionar, conversar, beber e improvisar.
Junio - Escuchar, comer y beber.
Julio - Madrugar, fraternizar, salir de la ciudad y disfrutar los pequeños placeres.
Agosto - Salir, compartir, e improvisar.
Septiembre - Estresarme y agotarme.
Octubre - Impresionarme con coincidencias.
Noviembre - Contar, embalar y causar impresiones.
Diciembre - Intranquilizarme, desgastarme y arrancarme.

Es un poco chistoso pensarlo de esa forma, ya considerando que nada es predecible. Sólo sé que en 365 días pueden pasar muchas cosas. Y de que serán muchas, serán muchas más de las que caben en esta entrada.
Siempre el cambio de año me da esperanzas.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Compensar

Pantallas brillantes para la compañía
Un chocolate para simular el sabor
Ropa linda para palabras sinceras
Dos amigos para el enamoramiento
Rock para la calidez de corazón
Palabras de amor para poemas sin escribir
Películas densas para miradas profundas
Alcohol y hierbas para paseos sin rumbo
Duchas largas para respiración en el cuello
Mozilla para llamadas telefónicas
Gestos nerviosos para las caricias
Almohadas cómodas para el calor
Sarcasmo para la ausencia.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Carta a Nuestra Amistad

Sé que en realidad nos conocemos hace tan poco,
pudo haber sido hace un día, hace dos meses, hace tres años o a los cuatro,
pero el tiempo no es proporcional a cuanto te quiero.

Siento que podemos hablar de estupideces y conversar en profundidad,
tú y yo nos mostramos como realmente somos,
porque no deseamos obtener algo más que la grata compañía.

Es un sentimiento tan envolvente,
que casi me aprieta un poco el pecho,
cuando lo pienso sola, mirando por el vagón.

Muchas veces me preocupa,
cuando piensas que el pasto es más verde del otro lado,
ó que mi jardín descuidado e imperfecto no es suficiente.

No es que no quiero que crezcas,
sólo que al alzar tus alas y explorar el mundo,
se te puede olvidar donde realmente perteneces.

Y si no es yo quién te lo diga, será ese que;
te busca cuando quiere algo de ti?
te sonríe pero en realidad no?

La próxima vez que pida un deseo,
desearé estar equivocada sobre este malestar,
(aunque en el fondo sé que no).

Entonces, cuando finalmente aceptes tu verdad,
es cuando serás libre.
Pero tal vez yo no esté ahí para compartir tu felicidad.